ENTREVISTA AL ESCRITOR SERGIO MILÁN-JEREZ

ENTREVISTA AL ESCRITOR SERGIO MILÁN-JEREZ

“Intento que la inspiración me pille trabajando, para no darle ninguna excusa para que se pierda entre bambalinas”.

Sergio Milán-Jerez se mueve como nadie entre atmósferas de intriga, dolor y venganza. Novelas policíacas en las que nadie es quien dice ser, con tramas que te atrapan y no te sueltan hasta la última página. El Autor de la Trilogía de Vidar (Leyes de Fuego, El Ocaso del Hielo y próximamente La Cúspide del Aire) nos acompaña para charlar sobre su trabajo.

¿En qué momento te plantas y dices “quiero ser escritor”?

Para mí, ser escritor ha sido algo vocacional. Desde muy pequeño, a los diez u once años, tuve muy claro que quería dedicarme a la escritura. Disfrutaba muchísimo leyendo a autores como Julio Verne o Robert Louis Stevenson, y me imaginaba a mí mismo escribiendo historias que pudiesen llegar al gran público. Era un sueño, que poco a poco fue cogiendo forma, hasta que llegó un momento clave en mi vida, a finales del año 2007, cuando decidí que tenía que intentarlo.

De hecho, antes de publicar Leyes de Fuego, escribí dos novelas más que nunca llegaron a ver la luz. Pero me sirvieron de base para ganar experiencia y darme cuenta de que, si trabajaba duro, algún día podría llegar a ver mi libro publicado.

¿Se siente vértigo planteando un proyecto en forma de trilogía?

Sí. Por una parte, se siente vértigo por el hecho de no estar a la altura; pero, por la otra, te lo tomas como un reto apasionante en el que cada día vas trabajando en tu proyecto para darle forma. Echando la mirada atrás, estoy muy contento por el trabajo realizado hasta ahora y volvería a hacerlo sin dudar. En mi caso, no escogí escribir una trilogía desde el principio, sino que, a medida que avanzaba en la historia, me di cuenta de que tenía muchísimo recorrido y en un solo libro era imposible desarrollar la idea que tenía en mi cabeza. Además, a los personajes les guardo mucho cariño y creo que se merecían el tiempo que les estoy dedicando. Es increíble, pero dentro de muy poco pondré punto final.

¿Qué lee Sergio Milán-Jerez? ¿Cuáles son tus referentes?

Si te soy sincero, hace bastante tiempo que no leo un libro para relajarme y disfrutar sin estar pendiente del tiempo. Ahora mismo leo para documentarme en mis novelas o de temas que me interesan. Pero, por ejemplo, he devorado sagas como la de Harry Potter y El Señor de los Anillos. Y también he disfrutado mucho leyendo historias de espías, como El caso Bourne, del autor Robert Ludlum. Admiro la trayectoria de escritores como Julia Navarro, Pérez-Reverte, Jordi Sierra i Fabra o Carlos Ruiz Zafón; creo que lo que han conseguido es impresionante.

¿Puede domarse la inspiración? ¿Cuáles son tus rutinas de trabajo?

Es una buena pregunta. En mi caso, intento que me pille trabajando, para no darle ninguna excusa para que se pierda entre bambalinas. Desde que empecé a escribir Leyes de Fuego hasta el día de hoy, me he vuelto muchísimo más disciplinado. Antes, podía escribir durante diez u once horas seguidas y no tenía ningún control. Hoy por hoy, intento tener en cuenta todos los detalles: aunque escribir sea mi pasión, me lo tomo como un trabajo, en el sentido de que escribo seis días a la semana, cuatro o cinco horas al día, a veces más, siempre que me lo permitan mis quehaceres diarios he intento cumplir una media de palabras cada vez que escribo.

Me encanta el proceso de documentarme, ya sea de derecho, medicina o de cualquier otro tema. Y soy de los escritores que considera esencial crear un esquema de la novela antes de empezar a escribirla, estructurando las partes más importantes. Creo que llevar una buena metodología es la mejor manera para progresar y, sobre todo, ser constante, porque, por muchos años que lleves escribiendo, cada día aprendes cosas nuevas.

¿Qué es lo más duro a lo que tiene que enfrentarse un escritor?

En mi humilde opinión, diría dos cosas: la primera, que creo que nos ha pasado a la mayoría en algún momento de nuestra vida, sería sufrir esa fase de “bloqueo”, donde no fluyen las palabras de ninguna de las maneras, por la razón que sea. Si tienes claro lo que quieres transmitir, tienes muchos más recursos para salir de esa fase de bloqueo; por eso me gusta incidir en la importancia de hacer los deberes durante todo el proceso creativo y no dejar nada al azar.

Y la segunda, cuando has terminado tu novela y tienes que enfrentarte al momento de la verdad: publicarla y esperar la reacción de los lectores, el gran público. Es un momento de adrenalina pura, que no se puede explicar con palabras.

¿Y el momento más dulce? Ese que contarás a tus nietos…

Sin duda, el momento más dulce y satisfactorio que he vivido como escritor ha sido cuando he recibido el elogio por parte de los lectores. Ese momento mágico, cuando te dicen que están esperando a que publiques el siguiente libro para continuar leyéndote, no tiene precio. Te da fuerzas para reafirmarte como escritor y seguir creando historias.

Dicen que la escritura es la pintura de la voz. Si tus novelas fueran cuadros, ¿qué veríamos en ellos?

Nunca me lo había planteado de esa manera, pero, si así fuera, me gustaría que se viera un cuadro de arte contemporáneo, a poder ser de arte urbano, que reflejase un claro ejemplo de la sociedad actual, describiendo lo peor y lo mejor del ser humano, su eterno dilema entre el bien y el mal; todo esto, aderezado con un toque de misterio y de oscuridad. En la Trilogía de Vidar, intento mostrar que cualquier persona, sin tener en cuenta su posición social, podría llegar a corromperse en un momento determinado.

Tal como dicen tus novelas, “todo el mundo tiene algo que perder, aunque crea lo contrario”. ¿Qué tiene que perder Sergio Milán-Jerez?

Durante algún tiempo, no me atreví a salir de mi zona de confort, a arriesgar más de la cuenta -muchas veces por miedo-, y me perdí muchísimas cosas. Ahora me tomo la vida de otra manera e intento disfrutar. Cuando consigues algo a base de esfuerzo y sacrificio es una satisfacción enorme. Así que, a estas alturas, no me gustaría perder las ganas de hacer lo que sienta en cada momento. Ahora mismo, la escritura es una de las cosas más valiosas que tengo; por eso sé que debo cuidarla cada día, sin excusas.

¡Un millón de gracias Sergio! Ya estamos deseando que salga La Cúspide del Aire para poner el broche final a la Trilogía de Vidar. Si queréis saber más sobre sus libros podéis conseguirlos en Editorial Calíope.

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